El Santo de las Bofetadas es una de las devociones populares más singulares y queridas de Talavera de la Reina, vinculada directamente a los ritos de emparejamiento tradicionales.
El relieve se encuentra en la
Basílica de Nuestra Señora del Prado, a la derecha de la entrada principal,
incrustada en el muro y situada justo debajo del friso decorado de azulejos
talaveranos.
A pesar de su nombre popular, la pieza no es una imagen ni una estatua de un santo, sino un relieve funerario de mármol en la pared. Corresponde a la sepultura de un antiguo sacerdote vinculado a la historia del Prado.
Debido al paso de los siglos
y, sobre todo, al roce incesante de miles de manos de los fieles, el relieve en
piedra se encuentra prácticamente liso y borrado, lo que dificulta distinguir
sus rasgos originales.
La tradición popular afirma
que este sacerdote tenía en vida una fama extraordinaria como mediador para que
las parejas jóvenes encontraran un buen matrimonio.
Con el tiempo se extendió la creencia de que si una persona soltera o "casadera" acudía ante la lápida, y le daba una bofetada, el clérigo le concedería la gracia de encontrar novio o novia en poco tiempo.
Por la brusquedad con la que
algunos fieles (especialmente los jóvenes que acudían en grupo) le daban los
golpes a la figura de mármol, la pieza acabó ganándose en el folclore local el
sobrenombre entrañable de «El Santo de las Bofetadas».
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