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domingo, 6 de septiembre de 2026

LAS BRUJAS Y LA CERVEZA.

 

Durante la Edad Media se consumía bastante cerveza, pues además de servir de alimento, también era un producto barato.

Quienes la elaboraban en muchas ciudades de Europa, y también en Castilla, eran mujeres. En aquella época se llamaban alewives, lo que en la actualidad serían cerveceras.

Lo curioso es que su indumentaria habitual era una sombreo alto negro para que fuesen localizadas fácilmente en el mercado. Elaboraban la cerveza en sus casas en calderos donde hervían el grano, colocaban como reclamo una escoba en la puerta cuando había acabado el proceso de elaboración y siempre tenían un gato para proteger el cereal de los ratones.

Cuando se empezaron a regular los oficios en las ciudades, se dictaminó que solo los hombres podían pertenecer a estos gremios, excluyendo a las mujeres.

Para demonizar a estas mujeres cerveceras, a muchas de ellas se las acusó de utilizar plantas, (seguramente sería el lúpulo), el fuego y elaborar pócimas.

De esta imagen nació, en parte, la idea de las brujas; aunque no todas las mujeres acusadas de brujería fueron cerveceras, muchas de ellas sí fueron tratadas como brujas por la Santa Inquisición. Estas brujas en el siglo XXI serían las curanderas.

Os dejo 2 cuadros de Goya al respecto: el Aquelarre y Auto de fe de la Inquisición.


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miércoles, 11 de febrero de 2026

BRUJAS Y HECHICERAS DE LA VIEJA TOLEDO

 

En Toledo, en muchas de sus calles como el Callejón del Infierno o el Callejón del Diablo, se cuentan historias que diferencian a hechiceras y brujas. Las primeras eran mujeres de manos sabias, conocedoras de plantas y raíces. Preparaban ungüentos para aliviar dolores, pócimas para sanar quemaduras o acompañar embarazos difíciles, y hasta filtros de amor que se consultaban lanzando habas, huesos o cartas. Su mundo era más rural, más ligado a la tierra.

Las brujas, en cambio, nacían de esas mismas hechiceras cuando, según se decía, firmaban un pacto oscuro. Entonces sus poderes crecían: podían desatar tormentas, arruinar cosechas, envenenar pozos o tramar conjuros que inquietaban a la ciudad. La Inquisición lo sabía bien y distinguía entre unas y otras, persiguiéndolas hasta las cuevas donde se ocultaban, como las enigmáticas Cuevas de Hércules.


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Aunque todo aquello se desvaneció a finales del siglo XVII, aún hoy, en pleno siglo XXI, sobreviven pequeños gestos heredados de aquellas creencias: la manzanilla para los ojos, el pepino para las ojeras, el barro para la picadura de una avispa. En el fondo, quizá no hemos dejado de caminar entre supersticiones mientras recorremos las mismas calles estrechas donde un día se llevaban a cabo estas prácticas.

En mi blog puedes ver más fotos de estos rincones de Toledo donde aquellas hechiceras y brujas tejían sus secretos.

 










miércoles, 16 de marzo de 2022

PLAZA DE LA CABEZA Y SU LEYENDA.

 

Esta plaza, como todas las de Toledo, es irregular. No existe en la ciudad ninguna plaza que forme un cuadrado o rectángulo regular, siempre uno de los lados es más grande que otro.

Está ubicada detrás de la catedral. Se la conoce popularmente con el nombre de Plaza de la Cabeza debido a una leyenda con desenlace dramático. Desde el año 1898 su nombre es Abdón de Paz, en recuerdo a un escritor del pueblo toledano de Polán. Este escritor vivió en esta plaza cuando estudiaba.

La leyenda nos cuenta cómo Fernando III “el Santo” mandó cortar la cabeza al Alcalde de Toledo, exponiéndola en esta plaza. Fernando Gonzalo era un alcalde déspota y autoritario que cobraba más impuestos de los que estipulaba la ley, llevaba a cabo medidas injustas y amenazaba a las mujeres más bellas si no accedían a sus favores más lascivos.

Una mujer, a la que el alcalde secuestro a sus hijos para que accediese a acostarse con ella, le denunció ante el rey en una audiencia que el rey Fernando dio en Zocodover. Todos los ciudadanos secundaron su denuncia, aportando pruebas por las barbaridades de este energúmeno, por lo que el rey de forma inmediata le ejecutó y expuso su cabeza en esta plaza, para que todos los ciudadanos fuesen conscientes de que su Rey siempre defendía a los más justos, condenando a los miserables.

En esta calle confluyen calles interesantes con curiosas historias:

CALLE DEL LOCUM. Locum significa “lugar” en latín. La calle se llama así porque frente a esa calle está la puerta de la catedral que daba a los urinarios que utilizaban los clérigos. De forma discreta decían: “voy al locum”, para referirse a que iban al lugar donde hacían sus necesidades más básicas.

CALLE DEL CRISTO DE LA CALAVERA. Llamada así porque en el siglo XVII había un Cristo con una calavera a los pies, lo que era bastante común en esta época. Si os gustan las leyendas en esta calle está ambientada la famosa leyenda del Bécquer “el Cristo de la calavera”, que puedes leer en mi blog: https://descubretoledoconmanuel.blogspot.com/2019/09/becquer-y-la-leyenda-del-cristo-de-la.html

CALLE ROBADA. Hasta finales del siglo XIX había una cuarta calle que se cerró desapareciendo como calle y quedando un callejón de los más estrechos de Toledo. Es una de las famosas calles robadas de las muchas que hay en la ciudad.

CALLE JUAN LABRADOR. Antiguamente era frecuente poner el nombre de las calles a algún vecino ilustre que hubiese vivido en ella. En el siglo XVIII vivió en esta calle Juan Sánchez Labrador, famoso repostero toledano que vivió en esa calle, y cuyo obrador dio fama tanto a él como a sus herederos.

En esta plaza destaca un edificio de estilo barroco, que nos recuerda a un antiguo Palacio. Fue residencia del Canónigo Obrero de la Catedral. En el siglo XIX aquí estuvo la Escuela Normal de Magisterio. En el siglo XX fue residencia de ancianos primero y Residencia Femenina más tarde (la famosa RUF).




sábado, 2 de mayo de 2020

LA INQUISICIÓN, LAS BRUJAS Y SU ESCOBA VOLADORA.

INQUISICIÓN. La Inquisición que actuó en la península, tuvo en Toledo uno de sus principales escenarios. A la corona de Castilla, y por tanto a Toledo, no llegó hasta el año 1476, desapareciendo el año 1837. Pero en Europa empezó muchísimo antes, en el siglo XII.

Inquirir significa indagar, sonsacar. Éste fue el objetivo primero del Santo Oficio. Averiguar sobre la verdad de la herejía de una persona. En la corona de Castilla su origen era perseguir a los judíos conversos, pero enseguida el Santo Oficio también se ocupó de pequeños delitos como la brujería.

Aunque muchas de estas brujas fueron torturadas y condenadas a muerte, hay que especificar que murieron muchísimas más brujas a manos de los Tribunales Civiles, en los países europeos protestantes como Inglaterra o Alemania, que a través de la Inquisición, en países católicos como España.

BRUJAS. Para hablar de la persecución hacia las brujas, lo primero que hay que conocer es que las mujeres a las que la iglesia y los Tribunales civiles llamaban “brujas”, eran en realidad mujeres que experimentaban con plantas medicinales con el objetivo de calmar los dolores propios y de otras mujeres. Por esta razón muchas fueron condenadas a la hoguera.

Era una época en la que solo los hombres podían estudiar carreras de ciencias o medicina. Estos estudios estaban prohibidos para las mujeres, que eran vistas como perversas y pecadoras.

ESCOBAS VOLADORAS. En el siglo XIV se empezó a identificar a las brujas volando sobre escobas. La razón la encontramos en que al experimentar con plantas medicinales, algunas de ellas como la mandrágora y otros hongos venenosos, producían al tomarlas efectos alucinógenos.

Estos efectos les producían sensaciones relajantes y placenteras, pero les provocaban efectos secundarios como irritaciones de piel y vómitos. Con el tiempo se dieron cuenta que aplicándose este ungüento en la piel obtenían efectos más beneficiosos, además de no tener efectos secundarios. Finalmente, comprobaron que el mejor lugar para darse este ungüento alucinógeno era la vagina, el resultado placentero y sedante era muy grande y sin ningún efecto secundario.

De esta forma, empezaron a embadurnar un palo de escoba para frotárselo en sus partes más íntimas. A partir de esta práctica, muchos pintores de los siglos XV y XVI simbolizaron a las “brujas” volando sobre escobas completamente desnudas.

En cuanto a verlas volar sobre las escobas es debido, a que cuando la Inquisición las juzgaba, muchas brujas manifestaban que durante los efectos del alucinógeno se quedaban adormecidas, y tenían la sensación de volar sobre grandes montañas y verdes campos.




domingo, 1 de diciembre de 2019

BRUJAS Y HECHICERAS EN LA EDAD MEDIA.


DIFERENCIAS. Las hechiceras eran principalmente expertas en botánica y plantas. Utilizaban estos conocimientos para llevar a cabo pequeñas curaciones con emplastes, untes y pócimas, relacionadas con la piel, dolores de cabeza, problemas menstruales o del embarazo, quemaduras, etc. Igualmente, realizaban filtros de amor para conseguir pretendientes. Utilizaban para ello el lanzamiento de huesos, de palos, el pañuelo, las habas o las cartas.

Las brujas empezaban como hechiceras, pero luego se decía que firmaban un pacto con el diablo y se convertían en brujas. Sus poderes iban algo más allá: inducían tormentas, plagas, emponzoñaban los pozos o hacían embrujos y conjuros mágicos.  De hecho la Santa Inquisición distinguía entre los delitos por hechicería y por brujería. El ámbito de la brujera era más urbano y el de la hechicería más rural. Estas prácticas las solían realizan en cuevas (ver foto de las Cuevas de Hércules en Toledo), pues eran perseguidas por la Inquisición.

Aunque estas prácticas desaparecen a finales del siglo XVII, actualmente, en pleno siglo XXI, en muchos pueblos y ciudades todavía se sigue creyendo en el mal de ojo. Es frecuente utilizar la manzanilla hervida para curar problemas en los ojos. Nos ponemos pepinos para las ojeras o barro cuando nos pica una avispa.

DENUNCIAS. La persecución a estas mujeres normalmente venía precedida de una denuncia. Inmediatamente les embargaban los bienes, y si no poseían ninguno pues confiscaban los de varias generaciones. Luego la Santa Inquisición hacía investigaciones: les instaba a que escribiesen en un documento las personas que creían sus enemigos, y si la denunciante era alguna de ellas investigaban para ver si era una falsa denuncia por enemistad. 

Las podían torturar, siempre bajo la supervisión de un médico (“¡qué detalle!”) y después en los juicios la reo tenía que verificar la versión dicha bajo torturas. En España la mayoría de las veces eran absueltas. El cine, la literatura y las series se han encargado de exagerarlo todo, tanto los instrumentos de tortura utilizados como las persecuciones y condenas en la hoguera.

CONDENAS. En contra de lo que se piensa, España constituyó un ejemplo de sensatez, cordura y prudencia en la condena a las brujas. Mientras que en Europa hubo una locura brujeril, en Hispania a las brujas se las consideraba como pobres mujeres ignorantes. De hecho la mayoría eran mujeres solteras, viudas o sin familia que encontraron en estas prácticas su forma de sustento. Es más, cobraban en especias: media gallina, verduras, huevos, pan, etc. De esta forma también su delito era menor frente a los Tribunales.

Hay un dato significativo: entre 1526 y 1596 se juzgaron a 9 brujas en España y no se quemó a ninguna de ellas. En Europa, sin embargo, era frecuente llevar a las brujas a la hoguera. España no participó activamente en la denominada caza de brujas.

En Toledo estas prácticas se desarrollaron más entre los siglos XV y XVI, aunque había más tradición en el norte sobre procesos a brujas (las conocidas meigas). Las pocas que llegaron a ser condenadas a la hoguera se ejecutaban fuera de la ciudad, en el denominado brasero de la Vega. En la obra “vista y plano de Toledo” de El Greco se puede ver un palo donde supuestamente condenaban a los reos a la hoguera, a la que se llamaba “condena a relajación”.

Los procesos denominados Autos de Fe del Santo Oficio, donde se juzgaba a todos los reos, se realizaban en la catedral si eran pequeños, o en Zocodover si  eran granes. El recorrido que hacían los condenados era el mismo que hace actualmente la procesión del Corpus, y se colocaba a los sentenciados de mayor a menor delito. La comitiva se cerraba con unos muñecos de manera, que representaban a los reos condenados que habían escapado de la cárcel o que habían fallecido, a los que también se les condenaban y quemaba si llegaba el caso. A veces, se traían a condenados de otras provincias para engrandecer la celebración. Uno de los más multitudinarios contó incluso con la presencia de Felipe II.

ESCUELA DE TRADUCTORES DE TOLEDO. Algunas de estas artes mágicas, junto con l nigromancia, tenían influencias musulmanas y judías. Desde antes de la propia Edad Media se las conocía como Artes o Ciencias Toledanas. Esto era debido al culto que en esta ciudad se daba a la magia y a los saberes ocultos y prohibidos. La Escuela de Traductores era la encargada de divulgar por toda Europa estos conocimientos.

Esta Escuela de Traductores se encontraba en lo que es el actual Museo de Santa Cruz, donde se guardaban muchos libros relacionados con la magia y la alquimia. Las traducciones se llevaban a cabo en los subterráneos de las múltiples cuevas que hay en Toledo. En la Edad Media se la conocía como la exciencia de Toledo. Muchas personas interesadas en estos temas acudían a Toledo a ver estos documentos traducidos de diferentes idiomas y civilizaciones

LA ESCOBA DE LAS BRUJAS. algunas de las plantas que utilizaban las brujas para curar heridas de la piel eran psicotrópicas, como la mandrógara o la belladona. Esto provocaba que además de aliviarles los dolores entrasen en un estado de evasión por las drogas consumidas. Con un palo se aplicaban los ungüentos en las partes más íntimas del cuerpo. Entre su estado de excitación por las drogas y el placer que les provocaba, bailaban y daban salto de alegría y felicidad. 

El pueblo que las veía en el campo en ese estado, lo fue propagando y desde entonces parece ser que este es el motivo por el que se las representa de esta manera.