A veces caminamos por Toledo sin
detenernos a pensar en algo tan sencillo como el nombre de sus calles. Sin
embargo, detrás de muchos de ellos se esconden historias que han sobrevivido al
paso de los siglos. Hoy te invito a mirar la ciudad con otros ojos: a preguntarle
a cada calle cómo se llama… y por qué. Hoy te muestro una de ellas.
En Toledo hay calles cuyo nombre parece un acertijo, y pocas confunden tanto como la Bajada del Barco. ¿Un barco en Toledo? ¿En una ciudad sin mar?
Durante siglos, esta calle fue el
camino natural para bajar al Tajo. Y al final de ese descenso estaba la barca
de pasaje, el pequeño barco que permitía cruzar el río. No era un simple
servicio: era una infraestructura esencial para viajeros, campesinos, molineros
y comerciantes. La barca pertenecía al Arcediano de Toledo, por concesión real,
y funcionó hasta bien entrado el siglo XIX.


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